miércoles, 20 de abril de 2016

ALIMENTACIÓN SALUDABLE

Muchas veces suele pensarse en la vejez como una etapa de decadencia. Es cierto que en esta fase de la vida se producen cambios fisiológicos en el organismo que pueden producir una pérdida progresiva de algunas capacidades y limitar la autonomía de las personas mayores. Pero no es menos cierto es que si una persona logra mantener una vida sana y muy activa retardará esa pérdida de capacidades y funciones y podrá vivir una vida plena.
Por lo tanto, el gran desafío no es vivir más años sino vivirlos de forma plena y con una buena calidad de vida.
Uno de los desafíos más importantes es tener una alimentación saludable.

La alimentación es una parte muy importante de nuestras vidas. Además de las horas que pasamos al día comiendo, los alimentos que ingerimos influyen en nuestro estado de salud.

El desayuno, que deberá aportar la energía que necesitará para las actividades de la mañana, podrá componerse de cereales, yogurt, miel, frutas frescas y unos pocos frutos secos.

El almuerzo se hará a base de hortalizas en ensaladas, utilizando exclusivamente en el aliño el aceite de oliva. La sal se usará siempre con restricciones, por este motivo retiraremos el salero de la mesa. Si evitamos la ingesta excesiva de sal contribuiremos a prevenir la insuficiencia renal y la hipertensión arterial, enfermedades frecuentes en las personas mayores.

La merienda debe consistir en un zumo de frutas, un yogur, una infusión y una o dos galletas integrales.

Finalmente, la cena deberá estar compuesta de varias clases de frutas, que se tomarán de forma abundante. Antes de acostarse, se podrá tomar un vaso de leche caliente con miel.

En cualquier caso, la alimentación debe proporcionarnos los nutrientes necesarios para obtener la energía indispensable y poder así desarrollar las actividades diarias.

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